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El inútil voto útil




Juan Jované, candidato presidencial por la libre 


Desde hace algún tiempo, un grupo de personalidades vinculadas con la parte de los sectores económicamente dominantes, que en estos momentos se siente marginada del poder político, han venido planeando, cada vez con mayor insistencia, que la ciudadanía ejerza lo que ellos llaman el voto útil. Este se entiende como un voto dirigido a afianzar la posibilidad de triunfo de uno de los dos partidos tradicionales que compiten por el poder político con el actual partido gobernante, el que también tiene un profundo carácter oligárquico y antipopular.

Para entender mejor esta propuesta, se puede empezar recordando que utilidad se refiere, de acuerdo con la Real Academia Española, a la calidad de útil, por lo que utilidad significa el “provecho, conveniencia, interés o fruto que se saca con algo”. Dado que los suplicantes del voto útil proponen votar concertadamente por uno de los partidos tradicionales, inmediatamente aparece una pregunta: ¿Quién saca fruto de esto?

Para este fin se debe recordar que el actual modelo de relaciones sociales inequitativas que hoy sufre nuestro país es el resultado de la acción no solo del partido de gobierno, sino que también de las políticas gubernamentales del PRD, Partido Panameñista y del Partido Popular. Algunos ejemplos ilustran esta situación.++

En primer lugar, mientras el PRD dice estar preocupado por el sector agropecuario, lo cierto es que fue ese mismo partido el que, además de liquidar la institucionalidad que protegía al consumidor, aprobó un plan en el que se desprotegió al productor nacional, argumentando que “el establecimiento de los precios debe quedar en manos de la oferta y la demanda, dentro de un mercado libre con un arancel de importación bajo y uniforme, con reglas claras que permitan la libre concurrencia de todas la fuerzas, sin que existan restricciones de entrada”. Además, este partido, en una posición abiertamente demagógica, promete comprarle toda la producción a los productores nacionales, olvidando que ellos negociaron y firmaron el TPC con Estado Unidos, el que en su artículo 9.2 señala que en relación a las contrataciones públicas “…, cada parte concederá a las mercancías y servicios de la otra parte y a los proveedores de la otra parte oferentes de tales mercancías y servicios, un trato no menos favorable que el trato más favorable otorgado por dicha parte o entidad contratante a sus propias mercancías, servicios y proveedores”.

Por lo que respecta al Partido Panameñista, el mismo también pareciera sufrir del síndrome de la memoria corta. En efecto, si bien es cierto que este ente político hoy intenta mostrar una preocupación por el alto costo de vida, lo cierto es que mientras se mantuvieron de manera activa en el actual gobierno, el costo de los alimentos se incrementó, sin que fuera un motivo de crítica para ellos, en aproximadamente 9.3%. Además, su novel preocupación por la democracia y contra la protección de los derechos humanos contrasta con el hecho de que los mismos hacían parte del gobierno cuando se dio la cruenta y brutal represión en Changuinola.

Lo que se oculta tras la idea del “voto útil” es el hecho de que el actual modelo neoliberal que domina en el país, construido y sostenido por la acción de todos los partidos tradicionales, es un modelo basado en la desposesión de la población y el despojo de la población, en la utilización del gobierno como mecanismo de un enriquecimiento sostenido en la corrupción, así como la necesaria represión de quienes protestan contra el mismo. El “voto útil” no es más que un instrumento ideológico de la competencia entre las diversas fracciones de los sectores económicamente dominantes del país, con el fin de asegurarse el manejo del Estado como palanca de acumulación privada de capital. Se trata de un voto que no resulta ni de provecho o conveniente para las grandes mayorías del país, las cuales no obtendrán ningún fruto positivo del mismo. Nos encontramos, entonces, frente a una propuesta que busca que la próxima contienda electoral se reduzca, como en los mejores tiempos del bipartidismo, a la escogencia de la facción de la oligarquía que manejará en su propio provecho la cosa pública.

El verdadero voto efectivo para la población es aquel que ponga en marcha un verdadero proyecto popular, nacional y democrático, centrado en la justicia social y la promoción de la sostenibilidad ambiental. La opción verdaderamente independiente es la que alejada de los partidos políticos busca consistentemente crear las condiciones de conciencia y organización necesarias para avanzar en este proceso.


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