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¿Cuál es el reto de los que ejercimos el #VotoConciencia?

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Al finalizar el proceso electoral 2014, hemos reconocido los resultados electorales y con mucha dignidad nos toca decir gracias a cada uno de los panameños y panameñas, muy dignos, que pusieron su grano de arena a este gran proceso creativo que se llama Movimiento Independiente de Refundación Nacional, un colectivo de colectivos, nacido desde abajo, con las alianzas entre los sectores más críticos y alternativos de la sociedad panameña, que aspiramos a un Panamá con un desarrollo basado en los valores de la memoria histórica, las diversidades, en la justicia social y ecológica para todos y todas.

Nuestro movimiento millonario en talentos y voluntades dio pasos decisivos hacia adelante.
Mientras, con millones y millones, la maquinaria de la partidocracia hizo triunfar a otra de sus figuras, no votó la conciencia nacional ni ecológica ni social de la población, votó el miedo sembrado contra otra figura de barro de la partidocracia, en la disputa depredadora y caníbal por el poder del Estado, el fiasco de las encuestas y encuestadoras son la mejor ilustración de ello.

Los más de 10 mil votos hechos de conciencia, que nos ubican como cuarta fuerza electoral del país, deja como consecuencia el cumplimiento de nuestros objetivos: visibilizar una fuerza política ética en la sociedad panameña, elevar los niveles intelectuales y morales del debate político nacional, y por supuesto, el objetivo que ahora se transforma en la tarea principal, constituirnos en una alianza de ciudadanos de referencia moral, ética, política, intelectual, cultural e ideológica para la sociedad panameña, que enriquezca la participación activa de los panameños y panameñas en la vida política nacional.

El objetivo de nuestro movimiento no es tomar el poder, sino distribuirlo entre los ciudadanos, es una tarea política que requiere la construcción de sólidas bases espirituales, por ello convocamos a las juventudes, a los pueblos originarios, artistas...toda la sociedad verdaderamente demócrata, a alimentar de más propuestas y acción la gran utopía de Panamá.

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Educación, desarrollo y voto útil

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De acuerdo con el Panorama Social de América Latina 2010 de la Cepal, los panameños y panameñas, solo para tener una probabilidad inferior al promedio de estar en condiciones de pobreza, necesitan completar 12 años de educación de calidad. Se trata de un umbral crítico, el cual no logra cruzar una buena parte de la población.

Es así, según las estadísticas de este mismo organismo internacional, que el promedio de años de estudios de la población económicamente activa (PEA) de nuestro país en 2012 alcanzó a tan solo 10.6. Esta situación afecta de manera especial a la PEA rural, la que para ese mismo año alcanzó un promedio de escolarización de apenas el 7.3 años. Si, por otra parte, nos enfocamos en las personas de 20 a 24 años que habían completado en 2012 la educación secundaria, encontramos una situación dramática: solo el 59.2% de los mismos habrían logrado dicho nivel educativo.

Nuevamente la situación es especialmente difícil en las aéreas rurales, donde el 36.2% de la población de este rango de edad había completado la educación secundaria. Visto a futuro la situación también parece poco alentadora. De acuerdo con las estadísticas de la Cepal, la tasa de matrícula neta en secundaria fue para el año 2012 de 76.4%, lo que significa que cerca del 23.6% de los jóvenes en edad de estar atendiendo la educación secundaria están fuera del sistema. Se trata de una situación que afecta especialmente a los sectores más pobres, habida cuenta que este indicador se eleva hasta 32.2% para el caso de aquellos jóvenes que provienen de los hogares que constituyen el 20.0% más pobre de la población.

La situación aparece más dramática si se tiene en cuenta que René Quevedo, en un artículo titulado “Empleo Juvenil y Reinserción Laboral”, sostiene que “83% de los jóvenes panameños en los barrios sienten que sus perspectivas laborales no han mejorado” y que “Panamá es el país latinoamericano con la mayor proporción de adolecentes que ve la educación como una pérdida de tiempo”. Frente a esta difícil situación, producto de la inequidad del actual modelo concentrante, excluyente y corrupto, queda claro que el esfuerzo por una educación suficiente, científica, democrática y guiada hacia la formación de ciudadanos conscientes de sus derechos y deberes, constituye una prioridad fundamental para nuestro desarrollo humano sostenible.

Es desde esta perspectiva que los planteamientos del llamado Movimiento Nueva República, el cual pretende erigirse como el árbitro último del país, resulta realmente sorprendente. Sus propuestas a nivel de educación se encuentran en el punto trece de su manifiesto, el cual, en primer lugar, llama la atención por el hecho de que el mismo solo llega a proponer la mejora de la educación primaria. Se trata, entonces, de una propuesta claramente insuficiente, en la medida que desatiende los problemas de cobertura y calidad de la educación premedia y media, los cuales, como se ha señalado, son claves para el logro de la justicia social y el desarrollo sostenible del país.

Es evidente que, sobre todo si se tienen en cuenta las disparidades de las oportunidades de educación, las cuales llevan a una efectiva fragmentación de la misma, con una educación para las élites y otra, si es que se da alguna, para los sectores marginados, que en nuestro país se hace imperante fortalecer un sistema que apunte hacia una educación pública, universal, gratuita y de calidad para todos los panameños y panameñas.

Esta necesidad contrasta, sin embargo, con la propuesta de los nuevos republicanos, los que en lugar de plantearse, por ejemplo, el objetivo de universalizar la educación secundaria completa, opta por proponer un esquema destinado a subsidiar a los negocios de la educación privada. Más allá de esto, la propuesta de los nuevos republicanos propone la educación bilingüe, pero desconoce el derecho de los pueblos originarios a mantener su propia lengua y su propia cultura. Desde luego que el Movimiento Nueva República omite un aspecto importante que guarda relación con el desarrollo del sentido de nacionalidad. En efecto, como era de esperarse, la propuesta programática de este movimiento, ni siquiera hace referencia a la lucha por restaurar como parte del pénsum la materia Relaciones de Panamá con los Estados Unidos.

Todo esto nos lleva a insistir nuevamente que el llamado voto útil no es más que una nueva maniobra de los sectores dominantes para reelegir al viejo modelo excluyente, concentrante y corrupto que hoy nos domina. El verdadero camino es el del voto consciente y honesto que busca la equidad social.
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Los nuevos republicanos y la reelección disfrazada

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De acuerdo a quienes se denominan Movimiento Nueva República su posición está guiada a evitar una reelección disfrazada y maligna. En este aspecto algunos de sus miembros parecen olvidar cual fue su actuación en el pasado. Es importante, entonces, recordarles a estos nuevos republicanos algunos elementos de nuestra reciente historia política.

En su momento muchos de ellos respaldaron y participaron en el gobierno que puso en práctica el llamado “Plan Ford”(1990) , diseñado para hacer avanzar el modelo neoliberal que hoy afecta el país. Concretamente en este programa se planteó, por ejemplo, que era pertinente “eliminar todas las intervenciones en el Sistema de Precios”, por lo que hoy no tienen ninguna credibilidad cuando se presentan como defensores de los intereses de los consumidores. Además, fue en la aplicación de este plan, siendo ministro de hacienda un connotado miembro del grupo de los nuevos republicanos, cuando se dio la primera reforma fiscal destinada a reducir las tasas impositivas de los más ricos, limitando los recursos públicos para la educación, la salud y la alimentación. Luego de esto, también varios de los nuevos republicanos apoyaron el gobierno que puso en marcha el “Plan Chapman”(gobierno PRD de Pérez Balladares, 1994), cuyo resultado fue nefasto para la población.

Algunos ejemplos así lo atestiguan: privatización de las empresas públicas, reforma del Código de Trabajo, intento de privatizar el IDAAN y violación de la autonomía universitaria. En su momento, por tanto, los nuevos republicanos participaron en una reelección disfrazada y maligna. En el gobierno arnulfista nuevamente reaparecían varios de los nuevos republicanos. En el mismo, sin que estos realizaran la menor crítica, se mantuvo la política neoliberal, se realizó otra reforma fiscal para favorecer a los sectores de más altos ingresos, se inicio la negociación del TPC con E.U., en contra de los intereses de los productores del campo y se engañó y reprimió violentamente a la población de Changuinola.

En defensa de sus intereses los nuevos republicanos fueron, nuevamente, parte de una reelección disfrazada y maligna de las políticas neoliberales. Siguió, nuevamente con el aval de una buena parte de los nuevos republicanos, el gobierno de Torrijos el pequeño, el cual no solo significó la continuación de la política neoliberal sino su profundización. Nuevamente represión en Changuinola, más impuestos para los sectores medios y pobres del país, percepción de corrupción, inicio de la militarización del país y destrucción acelerada del medio ambiente. Desde esta perspectiva es evidente que los nuevos republicanos se sintieron cómodos y satisfechos con la reelección disfrazada y maligna de las políticas neoliberales.

Frente al actual gobierno, vale la pena recordar, que el más destacado miembro e ideólogo del grupo de los nuevos republicanos no solo avaló, sino que recomendó que se votara por el actual mandatario del país. Nuevamente se involucraron, por consiguiente, en la reelección disfrazada y maligna de las políticas neoliberales. Desgraciadamente este mismo grupo de personas nos trata de convencer hoy que para evitar la reelección disfrazada y maligna debemos conformarnos con escoger a alguno de los dos candidatos de la oposición tradicional, ambos de los cuales representan la continuidad de las políticas neoliberales que han venido perjudicando a la población panameña.

Es evidente que la propuesta del llamado Movimiento Nueva República no es otra cosa que la forma más sutil de proponer la reelección de una política que no ha podido resolver los problemas del país. La población consciente, demócrata y patriótica entiende que es en el Programa Independiente de Refundación Nacional, propuesto por la única real posición independiente del país donde se encuentran el camino para superar la situación de postración que vive la nación y el pueblo panameño. Digámosle no a quienes plantean la reelección directa, indirecta o velada de los políticos tradicionales y su posición antinacional.

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Plan Varela–De Saint Malo: ni seguridad ni soberanía alimentaria

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por Juan Jované

Un elemento indispensable de una campaña electoral efectivamente democrática es la discusión de las ofertas programáticas de cada uno de los candidatos a la presidencia de la República. Es en este contexto que se someten a un análisis riguroso los planteamientos del plan presentado por el Sr. Juan Carlos Varela en relación con los problemas de la seguridad y soberanía alimentaria.

El eje 3 del programa del Partido Panameñista propone controlar la especulación y los excesivos márgenes de ganancia, estableciendo que esto se haría en cumplimiento del artículo 284 de nuestra Constitución, el cual establece como función del Estado “regular por medio de organismos especiales los precios de los artículos de cualquier naturaleza, y especialmente los de primera necesidad”. El problema del Plan Varela es que el mismo tiene un contenido que no se compromete a la creación de un ente regulador de precios. Es así que en su página 23, luego de una larga frase en la que, sin decir cómo, se promete combinar libre competencia y concurrencia con la regulación, apenas propone “otorgarle más poderes de fiscalización a Acodeco”, obviando el necesario poder de regulación. Más aún, el Plan Varela en su planteamiento general de elevar el nivel de competencia no incluye la manera más rápida de lograr esto, es decir, la conformación de almacenes reguladores del Estado de carácter permanente, los cuales se ubiquen cerca de los centros privados de expendio con el fin de ofrecer los bienes de la canasta básica a precios oficiales.

A esto se debe agregar que el programa analizado tampoco se compromete a una política efectiva de cero hambre, única forma de lograr establecer la alimentación como un derecho humano para todos y todas; a lo más que llega es a una promesa general y difusa de velar por la seguridad alimentaria y nutricional de los grupos vulnerables, sin que se proponga ninguna medida específica al respecto.

Por otra parte, llama la atención que el proyecto de gobierno del Partido Panameñista no incluya en ninguna parte el concepto de soberanía alimentaria, dado que su utilización constituye el compromiso de mantener una política agropecuaria nacional independiente.

El manejo del tema de la producción resulta deficitario y carente de sentido nacional. Repitiendo los errores del Plan Vallarino, el Plan Varela insiste en la visión aperturista-exportadora. Es de esta manera que en la página 20 se insiste en crear las condiciones institucionales para asegurar “la comercialización y promoción de exportación de los productos agropecuarios”, mientras que más adelante establece como lineamiento seguir negociando tratados de libre comercio.

La necesidad de renegociar o simplemente denunciar el TPC está, entonces, totalmente descartada al insistir en las supuestas ventajas de ese tratado (p.21).

Más aún, el Plan Varela, completamente alejado de los conocimientos más avanzados sobre el tema, no llega a comprender que las ventajas comparativas o competitivas no están dadas, sino que las mismas se construyen con políticas adecuadas capaces de establecer rumbos distintos a los que dan las simples “señales de mercado”.

Este hecho, que ha sido observado por economistas tan importantes como Stiglitz, es ignorado en el programa bajo estudio, cuando en el mismo solo se propone que “identificaremos y respaldaremos los sectores en los que somos competitivos, fomentando la producción y las exportaciones”. Se trata, entonces, de una integración pasiva al mercado mundial.

También resulta claro que el programa del Partido Panameñista no logra comprender que una buena parte de las distorsiones o fallas de mercado a nivel del sector agropecuario se encuentran en la propia estructura de la cadena agroalimentaria internacional.

Es así que, por ejemplo, al analizar el problema de los insumos solo logra ver el problema del impacto de los aranceles locales, sin tener en cuenta que existe una alta concentración entre los oferentes internacionales y locales de dichos insumos. En la página 20 se propone que la acción de política estaría guiada hacia “asegurar que los precios sean competitivos conforme el mercado internacional”. El problema está en que se trata de precios distorsionados y manipulados por las transnacionales que, como Monsanto, dominan toda la cadena.

Nos encontramos a final de cuentas con un programa para el sector agropecuario que no logra romper con la visión neoliberal que ha venido dominando la política económica del país. El mismo, a nuestro juicio, no hará más que profundizar los ya agudos problemas de nuestro sector agropecuario. Esperamos que este artículo sea un llamado de alerta a los productores nacionales y dé lugar a un fructífero intercambio de opiniones.
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El inútil voto útil

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Juan Jované, candidato presidencial por la libre 


Desde hace algún tiempo, un grupo de personalidades vinculadas con la parte de los sectores económicamente dominantes, que en estos momentos se siente marginada del poder político, han venido planeando, cada vez con mayor insistencia, que la ciudadanía ejerza lo que ellos llaman el voto útil. Este se entiende como un voto dirigido a afianzar la posibilidad de triunfo de uno de los dos partidos tradicionales que compiten por el poder político con el actual partido gobernante, el que también tiene un profundo carácter oligárquico y antipopular.

Para entender mejor esta propuesta, se puede empezar recordando que utilidad se refiere, de acuerdo con la Real Academia Española, a la calidad de útil, por lo que utilidad significa el “provecho, conveniencia, interés o fruto que se saca con algo”. Dado que los suplicantes del voto útil proponen votar concertadamente por uno de los partidos tradicionales, inmediatamente aparece una pregunta: ¿Quién saca fruto de esto?

Para este fin se debe recordar que el actual modelo de relaciones sociales inequitativas que hoy sufre nuestro país es el resultado de la acción no solo del partido de gobierno, sino que también de las políticas gubernamentales del PRD, Partido Panameñista y del Partido Popular. Algunos ejemplos ilustran esta situación.++

En primer lugar, mientras el PRD dice estar preocupado por el sector agropecuario, lo cierto es que fue ese mismo partido el que, además de liquidar la institucionalidad que protegía al consumidor, aprobó un plan en el que se desprotegió al productor nacional, argumentando que “el establecimiento de los precios debe quedar en manos de la oferta y la demanda, dentro de un mercado libre con un arancel de importación bajo y uniforme, con reglas claras que permitan la libre concurrencia de todas la fuerzas, sin que existan restricciones de entrada”. Además, este partido, en una posición abiertamente demagógica, promete comprarle toda la producción a los productores nacionales, olvidando que ellos negociaron y firmaron el TPC con Estado Unidos, el que en su artículo 9.2 señala que en relación a las contrataciones públicas “…, cada parte concederá a las mercancías y servicios de la otra parte y a los proveedores de la otra parte oferentes de tales mercancías y servicios, un trato no menos favorable que el trato más favorable otorgado por dicha parte o entidad contratante a sus propias mercancías, servicios y proveedores”.

Por lo que respecta al Partido Panameñista, el mismo también pareciera sufrir del síndrome de la memoria corta. En efecto, si bien es cierto que este ente político hoy intenta mostrar una preocupación por el alto costo de vida, lo cierto es que mientras se mantuvieron de manera activa en el actual gobierno, el costo de los alimentos se incrementó, sin que fuera un motivo de crítica para ellos, en aproximadamente 9.3%. Además, su novel preocupación por la democracia y contra la protección de los derechos humanos contrasta con el hecho de que los mismos hacían parte del gobierno cuando se dio la cruenta y brutal represión en Changuinola.

Lo que se oculta tras la idea del “voto útil” es el hecho de que el actual modelo neoliberal que domina en el país, construido y sostenido por la acción de todos los partidos tradicionales, es un modelo basado en la desposesión de la población y el despojo de la población, en la utilización del gobierno como mecanismo de un enriquecimiento sostenido en la corrupción, así como la necesaria represión de quienes protestan contra el mismo. El “voto útil” no es más que un instrumento ideológico de la competencia entre las diversas fracciones de los sectores económicamente dominantes del país, con el fin de asegurarse el manejo del Estado como palanca de acumulación privada de capital. Se trata de un voto que no resulta ni de provecho o conveniente para las grandes mayorías del país, las cuales no obtendrán ningún fruto positivo del mismo. Nos encontramos, entonces, frente a una propuesta que busca que la próxima contienda electoral se reduzca, como en los mejores tiempos del bipartidismo, a la escogencia de la facción de la oligarquía que manejará en su propio provecho la cosa pública.

El verdadero voto efectivo para la población es aquel que ponga en marcha un verdadero proyecto popular, nacional y democrático, centrado en la justicia social y la promoción de la sostenibilidad ambiental. La opción verdaderamente independiente es la que alejada de los partidos políticos busca consistentemente crear las condiciones de conciencia y organización necesarias para avanzar en este proceso.


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